
Ana Acevedo, Guillermo García Sierra, Rafael Peláez, Guillermo García y José Antonio González
Que el cambio climático ya ha empezado a afectar a la agricultura de manera importante quedó patente el año pasado y la última campaña de faba es «de las peores que se recuerda, con pérdidas de producción muy grandes» a lo largo y ancho de la región. Así lo manifestaron profesionales del sector que analizaron ayer en Villaviciosa las consecuencias que la variación de las temperaturas tiene y tendrá en la producción de esta legumbre. Fue en una mesa redonda organizada por la Cofradía de Amigos de les Fabes con motivo de las jornadas gastronómicas locales y que estuvo moderada por Guillermo García, del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida).
Los ponentes hablaron de las consecuencias actuales y de la importancia de desarrollar y aplicar tecnología para adelantarse a futuros problemas. José Antonio González, investigador de CTIC Rural Tech, informó ayer de los proyectos que están llevando a cabo. Cuentan, por ejemplo, con un simulador climático, donde prueban distintos escenarios para ver cómo se adaptan los cultivos. Por el momento, según explicó, ya han realizado experimentos con dos variedades de faba, lo que les ha permitido comprobar que «influyen tanto las temperaturas máximas como las mínimas». Este trabajo lo desarrolan en colaboración con el Serida.»Tenemos mucho interés en trabajar con productores de faba con tecnología ‘blockchaing’ para tener una trazabilidad completa del proceso productivo», comentó González. Para él es necesario, además, rediseñar los mapas de la produción agraria y crear un espacio de datos agroambientales que luego les permitan llevar a cabo soluciones concretas.
Guillermo García, de la empresa zaragozana IG4 Agronomía, explicó que en otras zonas del país ya han empezado a sufrir «la compactación de los suelos por la pérdida de humedad, heladas tardías, retrasos de los crecimientos o alteración de la floración». Aún así, «hay un montón de tecnología disponible a la que puede acceder el agricultor y puede ser una herramienta para gestionar estos cambios», dijo. En concreto, aconsejó «realizar analíticas del suelo para saber cómo está y lo que necesita».
«Hay una serie de técnicas en las que debe orientarse la produción de faba, tanto por el cambio climático como por eficiencia, costes… Es necesario adelantar las siembras y una manera de hacerlo es con la realización de semilleros. Otro aspecto es dejar menos espacio entre las líneas de cultivo», opinó Rafael Peláez, biólogo y asesor agronómico.
La productora de Faba Asturiana IGP y presidenta de la Asociación Atria, Ana Acevedo, lleva vinculada a este sector «desde que tengo uso de razón». Su producción es un ejemplo de las consecuencias que tiene el clima. «El año pasado fue nefasto. Tuvimos una pérdida tres veces mayor que en un año normal», indicó. El problema para ella es claro, por lo que «si las cosas no cambian habrá que replantearse qué hacer». «No se puede plantar para tener una pérdida del 40 por ciento, es inviable económicamente», dijo.